Patatas al ajillo

2/15/2026

La patata, originaria la región andina de América del Sur (lo que hoy es Perú y Bolivia) ya la cultivaban como alimento básico  las civilizaciones precolombinas, incluyendo los incas, desde hacía más de 9 mil años cuando  llegaron los españoles

Fue Pedro Cieza de León, conquistador y explorador pacense quien en 1560 llevó la patata a España.
Tras finalizar su expedición por Perú llegó a Sevilla con el tubérculo que en un principio tuvo uso ornamental ya que se consideró una “curiosidad botánica”
Cieza de León no sabía que había introducido en Europa una planta que a pesar de su inicial desconfianza para el consumo humano, finalmente debido a su facilidad de cultivo y su efecto saciante, se convirtió en un alimento clave en la alimentación europea.

Al otro lado del atlático, en Asia central, llevaban cultivando ajo (Allium sativum) desde hacía más de 5 mil años y era muy apreciado por las civilizaciones egipcia, india y sumeria por sus propiedades culinarias y medicinales.

Su uso y cultivo se expandió por Mediterráneo de manos de griegos y romanos.
Durante la Edad Media los árabes reforzaron el papel del ajo y lo incorporaron en salsas y guisos en la Península Ibérica tanto por su sabor como por sus propiedades medicinales y conservantes
Hoy en día el ajo es esencial e imprescindible en la cocina española

 Allium sativum
Fuente: alivitpharm.com
Respecto al uso del vinagre en cocina, ya los romanos usaban condimentos ácidos como la posca bebida con agua y vinagre de vino típica de soldados, clases bajas y esclavos que sustituía al vino, solo reservado para clases mas acomodadas 
Cronología del vinagre
Fuente: badiavinagres.com

Como además estaba extendido su uso no era de extrañar la combinación de ambos: ajo y vinagre,  en los platos romanos. 

Esta mezcla, presente en tantas preparaciones lo largo y ancho de la geografía española es una combinación antigua y muy arraigada que tiene sobre todo tiene un sentido funcional

En primer lugar por el equilibrio de sabor. El ajo crudo tiene un sabor muy intenso. El vinagre añade acidez que suaviza y equilibra esa intensidad, además de aportar frescura que realza los demás sabores del guiso.

Pero es que además el ajo tiene su magia ya que en función del corte o el cocinado que se le dé, el ajo cambia radicalmente de sabor  aunque no se trata de ningún truco, sino del proceso químico de la  aliína y con la aliinasa, ambas presentes en el ajo.

En un ajo entero se encuentran físicamente separadas, pero cuando se corta estas entran en contacto liberando alicina (responsable del olor y sabor) con diferente intensidad en función de cómo se corte por lo que cuanto más agresivo sea el "trato" más alicina se libera y por ende mayor intensidad.

Así,  el ajo entero apenas libera alicina por lo que el sabor será suave y dulce,  el ajo laminado libera una cantidad moderada de alicina, obteniendo sabor no demasiado intenso,  picarlos logra liberar mucha alicina, de lo que resulta un sabor fuerte y picante y finalmente machacado o triturado, ofrece la máxima liberación posible de alicina y el sabor más intenso 

Fuente: Gastronomía para todos 

El calor es otro elemento clave ya que cuando se cocina provoca que la alicina se degrade, suavizando su perfil y rompiendo los compuestos sulfurosos fuertes y a diferencia de la intensidad y agresividad del ajo crudo, el ajo cocido tendrá un sabor más dulce y suave. Por su parte, al asar o confitar el ajo logramos que debido a la reacción de Maillard y la caramelización de los azúcares el sabor del ajo sea dulce 

No paro de decirlo, nuestra gastronomía es el resultado de una mezcla de culturas culinarias que dan como resultado platos tan interesantes y ricos como el que traigo hoy, unas patatas al ajillo al estilo Albaicín, receta tradicional granadina que consiste en patatas fritas en aceite y cocinadas en una majado de ajo y vinagre.


Patatas al ajillo

Ingredientes
2 patatas
2 dientes de ajo
1 cdta de pimentón dulce
1 cdta de pimentón picante,
1/2 cdta de cominos en grano,
1 cdta de orégano,
300 ml de agua
100 ml de vinagre 
Aceite de oliva virgen extra,
sal.

Elaboración:
Dorar en una sartén con aceite de oliva los ajos laminados. Retirar y reservar

Cortar las patatas en rodajas de 1 cm y frerir en el mismo aceite hasta que estén doradas.
Reservar sobre papel absorbente

Poner en el mortero el ajo dorado, el pimentón dulce y picante, el comino y el orégano y majar bien.
Añadirle la mezcla de agua y vinagre para disolver y mezclar

En una cacerola (o en la misma sartén a la que se le haya retirado todo el aceite) poner de nuevo las patatas y añadir el majado del mortero.
Dejar cocer hasta que las patatas se hayan hecho y todo el líquido se haya evaporado

Servir como acompañamiento de algún plato o solas como aperitivo.
Esta receta pertenece al reto de febrero de Homenaje Blog.

El Blog homenajeado en esta ocasión es Aquí se come en Granada de nuestra querida Elvira y esta es la receta en la que me he inspirado

Puedes ver el resto de recetas participantes aquí

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3 Comentarios

  1. Como me gusta leer todo lo que explicas en cada receta, la historia de cada ingrediente es tan lucrativa que después de leer cada una de tus entradas sale una mas reconfortada y sobre todo mas culta, se aprende muchísimo de ti.
    Muchísimas gracias por tu homenaje, espero que te haya gustado mucho este plato, aquí nos encanta a todos, es otro modo de hacer las patatas.
    Besos.

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  2. Un acompañamiento que nunca falla!! Un besazo compi

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  3. Muy curioso y docente la esplicación que le das al ajo. La receta estupenda, felicidades.Bss

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