Torrijas tradicionales

4/02/2026


El origen del uno de los dulces más emblemáticos de la gastronomía española, ligado estrechamente a la Semana Santa, se remonta a tiempos del Imperio Romano en donde Marco Gavio Apicio, en su recetario De re coquinaria, describe una fórmula que aunque no era exactamente la de las torrijas actuales ya incluía los tres elementos claves de la torrija: el pan, la leche, la fritura y el endulzado final (en este caso, miel) 

“Siligineos rasos frangis… in lacte infundis… 
frigis… mel superfundis et inferes.”
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“Romper en trozos un pan de harina fina, ponerlo en leche, 
freírlo y después añadirle miel por encima y servir.”
(De re coquinaria-Marco Gavio Apicio)

Esta receta, incluida bajo el nombre de aliter dulcia (otros dulces), constituye un claro antecedente de que la idea de transformar el pan en un dulce mediante leche y fritura tiene más de dos mil años de historia.

Mucho más tarde, en la España del siglo XV, el poeta Juan del Encina dejaba constancia de su consumo popular en un villancico del Cancionero (1496) en el que unos pastores ofrecen regalos al Niño Jesús
Cancionero (1496) - Juan del Encina
Fuente: Iberlibro.com

“No piense que vamos
su madre graciosa
sin que le ofrezcamos
más alguna cosa
que es de gran valor,
madre del Redentor.

En cantares nuevos
gocen sus orejas:
miel y muchos huevos
para hacer torrejas…”

Esta doble referencia, separada por más de mil años, no solo evidencia la continuidad de una receta basada en el aprovechamiento, sino también su evolución desde la cocina romana hasta convertirse en uno de los dulces más emblemáticos de nuestra tradición.

Durante la Edad Media, la preparación se fue extendiendo por Europa: Pain Perdu en Francia, French toast en Reino Unido, Arme Ritter al Alemania, Rabanadas en Portugal, Fattiga riddare en los Paises Nórdicos.. todas ellas basadas en la misma idea: el pan como alimento esencial presente siempre en los hogares y la cocina de aprovechamiento cuando éste quedaba duro
Variantes de las torrijas en Europa
Imagen creada con IA

Las variedades tradicionales más comunes eran sencillas, con pocos ingredientes y muy ligadas a la Semana Santa:
Torrija de leche. Se remojaba el pan en leche, a veces aromatizada con canela o cáscara de limón, se pasaba por huevo y se freía en aceite, espolvoreándose luego con azúcar. Era la versión más extendida en toda España.
Torrija de vino. El pan se empapaba en vino dulce (como vino tinto o moscatel) en lugar de leche, luego se freía y se espolvoreaba con azúcar y canela. Más típica en Castilla y León.
Torrija de miel. Tras freírse, se bañaba con miel en lugar de azúcar, dándole un toque más dulce y aromático. Era habitual en Andalucía 
Torrija básica “de pan duro”, la versión más simple, solo pan, huevo y un poco de aceite, pensada para no desperdiciar el pan duro, a veces acompañada con un poco de azúcar o canela si había.
Variedades de Torrijas en España
Imagen creada con IA
En todas estas variantes, el objetivo era común: sencillez y economía, un postre familiar, fácil de preparar, nutritivo y muy ligado a la tradición, sin la sofisticación ni los rellenos y coberturas de hoy en día.
Torrijas tradicionales de leche

Ingredientes
1 barra de pan
1 l de leche
4 cdas de azúcar
Piel de 1 limón
Piel de 1 naranja
1 palo de canela
1 ó 2 Huevos
AOVE Arbequina (o cualquier otro de oliva suave)

Para el rebozado final
Por cada cada de canela en polvo
6 cdas de Añazúcar

Preparación
La noche antes poner en un cazo al fuego la leche con el azúcar, las pieles de naranja y limón y la canela. Cuando comience el hervor, retirar del fuego, tapar y dejar enfriar

Pasar a un recipiente con tapa, meten en el frigorífico mínimo 24 h

Al día siguiente sacar la leche de la nevera, colar y calentar a 37 grados. Es importarte que solo esté templada para que no deshaga el pan.

Cortar el pan en rodajas de 4 cm de grosor y poner en una fuente. Con un cazo ir bañando poco a poco cada torrija dejando que vaya absorbiendo la leche y dándoles la vuelta para que queden bien impregnadas, si fuese necesario, recalentar la leche.

Es importante hacerlo poco a poco y tomarse su tiempo para que luego las torrijas estén bien jugosas y su interior quede cremoso.
Una vez que veamos que la leche "precipita" en la fuente y el pan no tiene más capacidad de absorción, preparar la mise en place.

Batir un huevo, colocar una bandeja con papel absorbente, un plato con el azúcar y la canela mezclados y poner a calentar una sartén con abundante aceite (debe cubrir más de la mitad del grosor del pan)
Cuando el aceite esté bien caliente, pasar la torrija por el huevo bañándola bien y dorar por los dos lados.
Ir poniéndolas sobre el papel absorbente y aún calientes rebozar en la mezcla de azúcar y canela.

Yo bato los huevos de "a uno", es decir si hace falta un segundo huevo para parar las torrijas antes de freír lo bato solo ya que al ir pasando el pan mojado en leche, el huevo se va diluyendo y el resultado no es el mejor

Lo mismo hago con el rebozado de azúcar y canela, no lo pongo de una vez porque se engrasa y deja de estar suelto y de cubrir bien. Tengo la mezcla preparada y le voy poniendo según vaya necesitando.

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