Empanada de sardinas en tomate

9/20/2026

Pocas preparaciones parecen mas sencillas que una empanada: una masa que envuelve un relleno que se hornea. Sin embargo, detrás de esta preparación se esconde una historia muy antigua y sobre todo, como ya se ha constatado en muchas preparaciones, una gran capacidad para viajar, adaptarse y convertirse en patrimonio de los lugares que la hicieron suya.

La idea original de encerrar alimentos dentro de una masa proviene de la antigua Persia y Mesopotamia hace más de 2.000 años con el sambusac, una preparación de carne y especias envueltas en masa que servía de alimento a los pastores

Sambusac, Sambusak o sambousek (Sanbosag en persa)
una masa rellena con forma triangular o de media luna. 
Fuente: 196flavors.com 
Cuando Alejandro Magno conquistó el Imperio Persa en el siglo IV a.C. se produjo un intercambio cultural que contribuyó a la adopción de las técnicas culinarias entre las que se encontraba el uso de masas para envolver rellenos.

Posteriormente, esta "idea" de preparaciones las heredaron griegos y romanos:
En Grecia las aprovecharon y adoptaron por pura necesidad ahuecando panes rudos y rellenándolos para poder  consumirlos en el campo.
Los romanos,  más hábiles para recoger, perfeccionar y hacer suyos los mejores inventos de los pueblos que conquistaban, no solo las adoptaron sino que además las llevaron por todo el Imperio desarrollando el panis focacius (pan plano horneado en el suelo de un horno, probablemente antepasado romano de la focaccia italiana actual) en la que la masa servía de "recipiente" y no se consumía... imagino yo esa masa mas tiesa que "na"
Distribución y venta de pan en una panadería de Pompeya
Fresco romano S. 1 d.C.
Museo Arqueológico Nacional de Nápoles
El cómo este tipo de preparación de convirtió en un plato estrella de Galicia, es para nota.
Tras la caída del Imperio romano y al otro lado del Danubio, los Visigodos acosados por los Hunos emprendieron un éxodo hacia el oeste cruzando el Rin, se pelearon y perdieron con los Francos en la Galia y continuaron hacia Hispania recorriéndola por el norte hasta llegar a provincia romana de Gallaecia en donde (tras vencer a las Suevos) se asentaron y fundaron su reino.... hay que tener en cuenta que después de Galicia solo hay mar y océano... imagino que dirían" aquí nos quedamos".
Este pueblo bárbaro, además de convertir Gallaecia en la sexta provincia del estado germánico más poderoso de la Europa trajo bajo el brazo una elaboración donde los alimentos se sellaban herméticamente entre una base y una tapa de masa de cereales (el  panis focacius). El precursor de la empanada había llegado a Galicia.

Pero es que además, y para rizar más el rizo, en torno al año 810, bajo el reinado de Alfonso II el Casto se descubre el sepulcro del aposto Santiago y Compostela se convierte en el centro de la espiritual de la cristiandad provocando oleadas de peregrinaciones.
Fue tal el flujo de fieles que cruzaban Europa a pie a través de rutas y caminos, que en el Códice Calixtino del s.XII se crearon unificaron todos ellos creando la guía de viaje más antigua del Camino de Santiago.
Códice Calixtino del s. XII 
Imagen correspondiente al Libro V: " La guía del peregrino"
Archivo de la Catedral de Santiago de Compostela
Fuente: bibliotecadeclio.es
Historia y gastronomía de la mano...

Comienza entonces el verdadero boom de la empanada ligado irremediablemente a las peregrinaciones jacobeas y a la llegada masiva de fieles desde toda Europa que la cruzaban a pie y necesitaban avituallamiento
Los monasterios y las panaderías de los caminos perfeccionaron el concepto y, a diferencia de los romanos que desechaban la masa exterior dura, los panaderos gallegos medievales (más listos) usaban  la misma masa con la que hacían el pan del día.
Al hornearse, el jugoso relleno  del interior ablandaba la masa por dentro mientras el horno la dejaba crujiente por fuera, haciendo de la corteza una parte comestible de la preparación-
Un alimento completo, fácil de transportar y de comer y que además se menciona en el apartado que al que se refiere a "alimentos y costumbres vinculados al Camino de Santiago" del  mencionado Códice Calixtino. La empanada se consolida en Galicia

Con toda seguridad, aquella empanada no era como la que conocemos hoy, pero sí demuestra que ese tipo de preparación estaba integrada en la cultura gastronómica gallega medieval y es precisamente aquí donde comienza la historia que convierte a la empanada en algo más que una receta porque resultaba que además era de lo mas versátil y permitía rellenar de todo aquello que ofrecía cada territorio y cada estación y Galicia reunía condiciones que favorecieron su consolidación: abundancia de cereales, productos de la huerta, carnes, pescados y mariscos
Así, lo que comenzó como una solución práctica de transporte y conservación de alimentos, terminó convirtiéndose en uno de los grandes símbolos gastronómicos de Galicia que se extendió a todos los ámbitos de la cultura gallega extendiéndose e integrándose en eventos más formales.

La empanada, resultado de siglos de intercambios, es una receta que no necesita ingredientes sofisticados y que se adapta a lo que proporciona la zona,  encontró en Galicia el lugar donde quedarse formando parte de su identidad y de su cultura  y así, haciendo honor a esa versatilidad mi homenje a Hirma es una sencilla empanada de sardinas en tomate.
Probablemente la que a mi mas me gusta.
Empanada de sardinas en tomate

Ingredientes para la masa de empanada
500 g de harina
150 g de aceite de girasol u oliva suave*
100 g de Agua
50g de vino blanco
1 huevo
8 g de sal.
* yo sustituí parte por el aceite del sofrito

Ingredientes para el relleno
2 cebollas
3 latas de sardinillas en tomate
1 pimiento rojo
1 pimiento verde

Preparación

Comenzar por el relleno ya que usaremos parte del aceite del del sofrito para hacer la masa.
Pelar las cebollas y cortar en juliana.
Lavar los pimientos, retirar los pedúnculos y las semillas y cortar en tiras finas.
En una sartén pochar las verduras a fuego bajo hasta que queden tiernas y doradas .
Escurrir sobre un colador. 

Para la masa
A mano:
Poner la harina en el cuenco con la sal y mezclar.
Agregar el agua, el vino, el aceite (yo le puse un poco de del aceite del sofrito) y el huevo ligeramente batido y unir todo bien hasta formar un bola.
Cubrir con un paño y dejar reposar en frio de 15 a 20 minutos

En la amasadora
Poner todos los ingredientes en el bol y amasar con el accesorio gancho hasta unir todos los ingredientes.
Volcar sobre la mesa, bolear y proceder igual dejando reposar tapada 15 minutos

Mientras reposa la masa, precalentar el horno a 200º

Transcurrido el tiempo de reposo, poner sobre la mesa un poco de harina, dividir en dos trozos y extender cada porción con el rodillo (yo no suelo hacer dos tapas, hago una grande y la doblo por la mitad)
Colocar la que será la base de la empanada en la bandeja de horno, poner encima las verduras y sobre ésta las sardinillas.
Cubrir con la tapa y sellar los bordes con un repulgue.
Pinchar la superficie de las empanadas con un tenedor y pintar con huevo batido y decorar con los sobrantes de la masa a gusto.
Bajar la temperatura del horno a 180º y meter la empanada.
Hornear de 35 a 40 minutos o hasta que la superficie quede dorada
Esta receta pertenece al reto de septiembre de Homenaje Blog.

El Blog homenajeado en esta ocasión es Sopaypilla de nuestra querida Hirma y esta es la receta en la que me he inspirado
Puedes ver el resto de recetas participantes aquí


 

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4 Comentarios

  1. Solo te digo ¡Madre mia!! Exquisita receta, y maravillosa información, si señora. Enhorabuena . BS

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  2. A mi tambien es la que más me gusta de calle!! estupenda información la que nos proporcionas y pintaza de tu empanada!! gracias guapaaa!

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  3. Desde luego fue un gran invento, los gallegos siempre han sido prácticos. a ti te ha quedado de lujo. Felicidades por la receta.

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